Sunday, July 22, 2007

Excelentes noticias: te liberaré


Hoy llegué a la conclusión de que soy una persona feliz; tengo 37 años, soy un profesional exitoso, vivo en un lugar cómodo, y por primera vez en la vida he encontrado a alguien que me ama profundamente al igual como yo lo hago. Me he dado cuenta que está bajo mi piel...¡no puedo ser tan egoísta!, debo darle la libertad y sé que frente a este espejo he encontrado la solución. ¡¡¡Vive!!!

Sunday, July 15, 2007

Viaje en bus


Las historias anormales me regocijan. Mi nombre es Rodrigo B.; conocí a un ente maravilloso, no tenía nombre, no tenía edad, no tenía rostro, pero si tenía todo aquello que podía hacerme feliz.

La playa me produce la más absoluta indiferencia, no así el mar...fuente de inspiración y deseos, y justamente durante aquella semana fuera de la ciudad de la normalidad y la represión, la mezcla del mar con mi ente hizo en mi estallar sensaciones que jamás había experimentado; inclusive una noche en la cual las olas chocaban cada vez más intensamente contra las rocas, sentí por un segundo amor, por primera vez en mi vida sentí amor. Correr bajo las estrellas fiel a tus manos fue la cúspide de aquel momento.

Por supuesto, no todo podía ser perfecto, así es la vida...cuando sientes que estás alcanzando todo lo quieres, o sea la plenitud, necesariamente tiene que suceder algo malo para que reconsideres nuevamente el sentido de tu vida, y también (¿por qué no?) para reconsiderar la posibilidad de utilizar la soga color blanco percudido que está colgando en un clavo en una pared del patio.

Por el dulce ente había considerado la posibilidad de dejar atrás toda mi vida normal y reprimida, y quedarme por siempre frente al mar simbólico de la libertad, pero sus mensajes comenzaron a cambiar. Como una ametralladora cada una de sus palabras atravesó mi pecho, en silencio mi vista comenzó a nublarse...no podía caer asi como así frente a este ente. En ese entonces saqué a la luz mi escudo más poderoso...una tierna mirada; con una dulzura quizás excesiva logré afrontar la situación y quedar en pie, aunque dentro de mi lo único que quería era tomar el primer pasaje para el primer bus que me llevara de vuelta a la ciudad de la normalidad.

Luego de su furioso, pero sutil ataque, seis palabras configuraron en su mente la terrible verdad..."tú no existes en su vida"; cada una de las balas hacía alusión a los sentimientos, a la libertad, a otros entes, a la naturaleza, a las estrellas, pero nada en ningún momento apuntó a mí existencia, a la existencia de Rodrigo B..

Aquel ente me acompañó a mi bus...yo me fui sin decir palabra alguna; me senté en el asiento 24, justo al medio y en la ventana, como a mí me gusta. Nunca quise hablar...si yo no existí, no dejaré que este ente siga existiendo, simplemente seremos dos extraños en distintas ciudades que jamás debieron conocerse.